miércoles, 10 de septiembre de 2014

Esas Aplicaciones del Demonio

Mis queridos fanses blogueros del 2.0, quién nos ha visto y quién nos ve. Es echar la vista atrás y recordar aquellos anuncios en los breves de los diarios dónde un hombre se ofrecía para mantener una relación estable con otros hombres, no necesariamente por puro mercantilismo, como ocurre ahora, dónde la sección de contactos es negocio puro y duro. Llegó luego la época de auténtica revolución, cuándo comenzó a hacerse habitual el uso de internet. Allí la proliferación de los anuncios, los chats dónde podías contactar en directo con cualquier persona con unos gustos sexuales más o menos similares, y finalmente, en la actualidad, los teléfonos móviles, llevándote todo un catálogo en el bolsillo de gente dispuesta a follar sin muchas complicaciones, o si, que luego hay mucho/a remilgado/a y divas a punta pala, y todo esto gracias a las aplicaciones del demonio.

En esto del ambiente gayer hay varias aplicaciones, que todos conoceréis, y de las cuales no voy a hacer propaganda por aquí, algunos las usaréis, otros puede que las aborrezcáis, que les déis el uso natural para el que son creadas o que solamente las utilicéis por puro marujeo, que es una opción muy válida, o simplemente para alegrar la vista. En uno de estos casos que no voy a precisar, tenía yo conectada una de estas aplicaciones en verano en el pueblo, cuándo un indicador en la pantalla me avisaba de que tenía un mensaje.
 
Abrí el mensaje que provenía de un perfil sin foto de un usuario de 22 tiernos añitos, a una distancia no muy lejana. Y preciso esto de la distancia, porque en los últimos años esto de las aplicaciones se ha petado hasta a niveles rurales, así os lo digo, no es lo mismo que Madrid, pero ya te encuentras con facilidad a gente en distancias cercanas, cuándo antes los primeros usuarios te los encontrabas a kilómetros. Un simple "hola, que tal? que buscas?" que contesté con un "hola, bien. Y tú?". La curiosidad del buen cotilla fue la que me hizo continuar la conversación, que parecía iba a ser totalmente insulsa. El chico que estaba al otro lado de la aplicación me dijo que él no buscaba nada en concreto, colegueo que me dijo y que no le importaba tener sexo, pero que lo único que pedía era discreción. Yo estaba a punto de dejar una conversación que no me iba a llevar a ningún sitio, cuándo de repente dice que me envía una foto, y en este momento cambia radicalmente todo. Es que mi interlocutor no era un jovencito cualquiera, era un primo mío, un primo jovencísimo del que yo no había tenido noticia de su gaycidad hasta ese momento, y me quedé ojiplático, intentando ordenar mis pensamientos casi en estado de shock mientras él escribía "tu tienes foto??".
 
Decidí terminar la conversación, que ya me había sobrepasado más de lo debido, y ya pensé que no debería ni tener la aplicación instalada. Y minutos después me llegó un nuevo mensaje "si no te gusto no pasa nada". Y ahí fue cuándo me dio penilla, cuándo pensé en las veces que a uno lo rechazan a lo largo de la vida por no ser monérrimo. Claro que este chico es mono, y tiene un cuerpazo, pero es un buenazo al que no me gustaría que le hiciesen mal. Y como pedía discreción, discreción le di, busqué rápidamente una foto de un perfil cualquiera de alguien de Madrid, ni muy guapo ni muy feo, y se la envié. Curiosamente le gustó, pese a la diferencia de edad y que yo pensaba que la conversación terminaría ahí. El resto fue hablar un poco, yo tratando de escapar de preguntas complicadas tanto para él como para mi, y busqué que la conversación fuese por derroteros totalmente insulsos. Durante varios días me estuvo escribiendo, y hablamos mucho del tiempo, ya os lo digo, hasta que al final dejé que desapareciese su deseo, al menos conmigo, o con el chico de la foto que le había enviado, y final de la historia.
 
Sobre la gaycidad de mi primo no voy a comentar nada, porque quién soy yo para opinar, ni sobre su búsqueda de discreción, algo que yo he procurado siempre, ni sobre el método de actuar, ni sobre mi gilipollez de enviar una foto de otra persona, aunque busqué con ello no preocuparlo, y pese a hacer un post, mantener el anonimato de este chico si es lo que él busca, que el tiempo ya nos pone a todos en una situación o en otra y que si se da el caso, quizá algún día charlemos sobre estas cosas.
 
Aunque no ha sido la única anécdota de estas aplicaciones del demonio. Después de estar un año sin saber nada de Billy Sive, voy y tengo noticias suyas. Aparece en los perfiles más o menos cercanos (aunque a kilómetros) el perfil de Billy, que ya os lo digo, un perfil feo feo, que las fotos no le hacen nada de justicia, y ahí está conectado. Para cotillear, pensaba yo, Ja. Billy Sive es de los que tienen una búsqueda proactiva de sexo con las nuevas tecnologías, así me conoció en su día en un chat. Un "Hola. Q tal?" fue la conversación que tuvimos. Ese fue el mensaje que me llegó y que jamás tuvo respuesta, porque uno es muy digno, y para diva yo. Supongo seguiría su búsqueda hasta dar con algo rápido, o quién sabe, quizá buscando un príncipe azul para los pocos días que le queden de vacaciones y después dejarlo el día antes de volver a la ciudad mediterránea con mar dónde trabaja.

5 comentarios:

  1. Si es que te puedes llevar una sorpresa con esto de las aplicaciones jejejeje.

    Un abrazo chiquitín !!.

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  2. Yo tanto como familiares no pero amigos de mi madre y de mis tíos sí que me he encontrado con más de uno...

    Bicos.

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  3. Cari, aquí puro calienta huevos, no me fio del Grindr y el Manhunt, pocas veces conoces algo que te guste, además aquí hay un pagina en Twitter donde publican tus fotos si las mandas por ahí... #Porputagdl y bueno todo el mundo se entera de tus partes y como las repartes.

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